Antonio Serrano: Un concejal ecologista

MÁLAGA.- Aunque decepcionado por su periplo en el último mandato en la Corporación, Antonio Serrano (Madrid, 1961) aspira a repetir en la Casona del Parque, solo que con otra formación, Compromiso Verde por Málaga, que aclara que «no es un sumatorio de siglas». Este movimiento social aglutina a gentes de izquierda y a los andalucistas, y viene luchando estas dos últimas semanas por darse a conocer en la calle y las redes sociales, donde admiten que han encontrado un filón.

La familia de Antonio Serrano se vino a Málaga cuando tenía ocho años y se instaló en la Carretera de Cádiz, por lo que se siente cien por cien boquerón. Estudió en la Universidad Laboral y después cursó Económicas y Derecho. Inspector de obras en excedencia de la Gerencia de Urbanismo y auxiliar técnico de topografía, está divorciado, vive actualmente en El Palo con su pareja y tiene cuatro hijos.

Le gusta definirse como un sindicalista que lleva veinte años en el Consistorio, donde siempre ha mostrado un claro espíritu reivindicativo. Como el que exhibe en la campaña. «Tratamos de explicar quiénes somos, pero es difícil, porque tenemos pocos recursos económicos y hay un cerco institucional de la Junta Electoral Central. Quienes cuestionan la Ley D’Hondt no se quejan luego de que el funcionamiento es similar para todo, hasta en los espacios disponibles para poner carteles», lamenta.

Su formación, Compromiso Verde por Málaga, propone una regeneración medioambiental de la ciudad. Serrano afirma que «el ecologismo en Málaga no existe». «Hay grupos minoritarios, pero salvando las citas electorales, durante los cuatro años restantes no hay un gran movimiento verde en la ciudad», razona. Por eso su formación aspira a ocupar ese espacio por convicción, no por conveniencia.

«Nuestro objetivo es entrar en el Ayuntamiento. Somos realistas y sabemos que es difícil, pero si se cumplen los pronósticos y el PP amplía su mayoría será más por demérito de la oposición que ha tenido», analiza quizás muy marcado por lo vivido en un mandato en el que por discrepancias con la gestión en su grupo de IU, quedó como concejal no adscrito y sin voto en el Pleno. Es un convencido de la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones en el Ayuntamiento. «Hay que tocar salarios, gastos de protocolo y cargos de confianza, y levantar alfombras», afirma combativo.

Es normal ver a Antonio Serrano utilizando los nuevos carriles bici de la ciudad. «Me vanaglorio de ser el único concejal que se mueve habitualmente así». Su ecologismo está en las venas. En su tiempo libre acude a su finca de Cártama, donde cultiva árboles y un huerto y cuida de varios animales domésticos. Ello no es óbice para que se queje de que «Málaga ha perdido calidad de vida».

Diario Sur

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