Palabra de mujer

Opinión

ADMIRO a mi abuelo Antonio El Carbonero. Anarquista y miliciano. Maquis y preso. Andaluz. Libre. Conocía sus hazañas y su pensamiento político como la palma de mi mano. Fue enterrado sin pasar por la Iglesia. Su féretro, envuelto en una bandera de la CNT, descansa tras una lápida tatuada con la paloma de la paz. A los pocos años murió mi abuela Rosario. Él le pidió que huyera de su casa con apenas 15 años y ella lo hizo. Él se fue a la guerra y ella parió a solas su primer hijo entre la metralla. Él lo llamó Nardo y a su hermana Vida, nombres republicanos, y ella aceptó. Él se hizo pasar por muerto en un periódico de Madrid y ella se fue sola al frente de Pozoblanco para comprobar que era mentira. Lo encerraron en el Penal del Puerto y ella se encargó de criar a sus hijos. Sola. Vio el mar. También sola. Lo volvieron a encarcelar en la posguerra, a cambiar los nombres de sus hijos, a casarse a punta de pistola. Ella sobornó al Juez. Sola. Unas pocas veces fue al cine. Caminando 40 kilómetros. Sola. Para enterrarla quitaron la lápida de mi abuelo, enyesaron el nicho y escribieron sus iniciales. Su protagonismo apenas duró diez segundos. Le volvieron a colocar la paloma de la paz encima. Y ella quedó oculta tras el nombre de mi abuelo. Callada. Invisible. Como siempre.

Pilar González es candidata al Ayuntamiento de Sevilla. Es mujer. Andalucista. Feminista. Demócrata. Libre. Y la televisión pública Giralda TV le niega la oportunidad de ser vista y oída junto a los otros tres candidatos del PSOE, PP e IU-CA. Hombres. Y uno de ellos no es concejal. Los argumentos que utilizan para secuestrar la democracia son los mismos con los que nos han abducido para convertir el pluralismo político en una estafa. Más tiempo para quien no lo necesita, sea noticia o no. Y ya está bien. El Sindicato Andaluz de la Prensa y la Asociación de la Prensa de Sevilla se han manifestado públicamente en contra. También lo ha hecho Manuel Ángel Vázquez Medel, expresidente del Consejo Audiovisual de Andalucía, quien dimitió dignamente por las presiones partidistas que recibía. Y lo tenemos que hacer todos y todas para rescatar la democracia de esta ciénaga en la que se ahogan siempre los mismos.

Pilar González tiene derecho a ser vista y oída. Porque la Constitución española y el Estatuto de Autonomía obligan a los poderes públicos a velar por la plenitud del pluralismo político y a remover los obstáculos que lo impida. Porque así lo exigen las leyes de comunicación y electorales para las formaciones políticas significativas. Como el Partido Andalucista. Una formación con representación histórica en el Parlamento europeo, español, catalán y andaluz. El primero en gobernar la Sevilla democrática y que volvió a hacerlo años después. Rescató los símbolos de nuestra Comunidad. Asume en su seno la Junta Liberalista de Blas Infante. Es la cuarta formación política con implantación en Andalucía. Y dobla en votos a muchos partidos con diputados y senadores… Negar este derecho básico para el funcionamiento democrático es colocar sobre una voz libre la lápida de una paloma amordazada. Una voz de mujer excluida de un debate de hombres. Que no está sola.

Antonio Manuel

Diario de Córdoba

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