Diferentes organizaciones andalucistas de Málaga firman un manifiesto en favor de la unidad

Convergencia Andaluza de Málaga (CA-Málaga), el Bloque Nacional Andaluz (BNA) y el PSA firman un manifiesto un favor de la unidad del andalucismo y muestran su apoyo a la lista del PSA-Por la Unidad del Andalucismo en Europa.

¿Acaso no existe en Andalucía una minoría lo suficien­temente lúcida, lo imprescindiblemente seria, lo necesariamen­te honrada, como para liderar un proyecto colectivo? ¿Cómo es posible que no se despierte una vergüenza movilizadora y una fuerza de indignación suficiente para poner en marcha a nuestro pueblo?

José Aumente   1922/1996


MANIFIESTO POR ANDALUCÍA

Han transcurrido más de treinta y un años desde el día en que una generación de andaluces se manifestaba ilusionada en solicitud de autonomía para su territorio. De entonces acá, el sentir andaluz ha ido decayendo en todos los sentidos: social, político, económico y cultural, hasta llegar a la debacle sufrida por el andalucismo político en las últimas elecciones, sólo comparable a la de aquel partido español de la transición que se enfrentó a nuestros anhelos como pueblo y que posteriormente desapareció de la escena política.

Hemos podido ver cómo las Cortes Españolas aprobaban un Estatuto de Autonomía para Andalucía sobre el que dieron su opinión políticos catalanes, gallegos, aragoneses, vascos, etc., pero ninguno andaluz. Ahora, padecemos la vergüenza de comprobar cómo las leyes del Parlamento Andaluz se aprueban con el único concurso de organi­zaciones políticas cuya dirección y principales intereses se encuen­tran fuera de nuestra tierra.

Sufrimos una desactivación sistemática e intencionada, dirigida desde el poder, contra todo lo que signifique sentimiento andaluz. Situación de la que -unos por acción, otros por omisión- todos los que nos consideramos andaluces debemos sentirnos responsables.

Ello nos lleva a que Andalucía continúe en el mismo lugar desde hace décadas, con los peores índices económicos, sociales y educativos de Europa.

Muchos andaluces nos preguntamos qué podemos hacer y únicamente encontramos dos caminos: mantenernos en nuestras casas  -y cosas- con estoica sumisión o levantar nuestras frentes con dignidad.

Nosotros apostamos por la segunda vía. Nosotros no nos resig­namos. Es necesario luchar por nuestra pervi­vencia como pueblo. Lo que nos exige poder conocer nues­tro pasado, sentir nuestro presente y ser dueños de nuestro futuro.

Sin embargo, vivimos una realidad muy diferente. Podemos com­probar cómo nos niegan nuestra historia, somos meros espectadores del presente y el futuro de nuestros hijos está diseñado por intereses extraños y ajenos.

Tenemos que reaccionar. Y, para ello, es preciso forjar una aspiración colectiva, nueva y distinta, aprendiendo de errores pretéritos. No podemos fundar una institución que mimetice y copie los vicios de las organizaciones y entidades tradi­cionales. Si, para resurgir, Andalucía necesita un esfuerzo especial, ha de ser un proyecto que beba del sentir, la idiosincrasia, la cultura y el ser de Andalucía. Y nunca, nunca, puede tratarse de una acción exclu­sivamente política. No podemos volver al pasado.

Por ello, los abajo firmantes,

MANIFESTAMOS nuestro más firme propósito de unir los esfuerzos de cada uno de nosotros en una voluntad común, trabajando por la identidad, el progreso y el desarrollo de Andalucía. Un ideal aglutinador desde el que podamos debatir proyectos, aportar ideas y buscar solucio­nes que puedan transmitirse luego a la sociedad andaluza. Un esfuerzo compartido que actúe, dinamice y promueva la creación de un sentir en el pueblo andaluz que cambie la atonía actual por la ilusión en la lucha por un futuro diferente.

Un proyecto que signifique, al fin, esa organización, digna, coherente, seria y honrada que el pueblo andaluz lleva demandando desde hace muchos años.

Como ya nos advirtiera don Blas Infante, “sabemos que el camino es largo, lleno de incomprensión y dificultades”, pero también sabemos que “a cada hombre que le hagamos llegar a conocer la historia de Andalucía, la personalidad de sus gentes, la manera de ser y de entender la vida y la forma, sobre todo, de expresarla y desarrollarla, será una piedra firme de ese edificio que entre todos los andaluces, sin política falsa, sino con actuación legítima del querer hacia el pueblo, tenemos que levantar limpiamente”.

Este es el momento, una generación ha pasado sin que el andalucismo político tradicional haya sabido mostrarse ante el pueblo andaluz como el garante de sus anhelos e intereses. Ahora, ese pueblo necesita una fuerza propia que le represente y defienda. Nuestra conciencia común se reafirma. El momento ha llegado.

Si queremos ser un pueblo, si aspiramos a tener futuro, no podemos quedarnos sin voz, el sentir andaluz es necesario. Porque si nuestra convicción de pertenencia a una nación con un destino común no se transforma en realidad, el autogobierno del pueblo andaluz se convierte en utopía.

El andalucismo profesional ha muerto, es la hora del andalucismo de conciencia. Porque el ideal andaluz, o se fundamenta en el huma­nismo ancestral de los andaluces o nunca será nada.

Mienten quienes dicen que este pueblo no cree en si mismo y es incapaz de autogobernarse; cuando de verdad se le muestre un proyecto serio para Andalucía, podemos estar seguros que el pueblo andaluz sabrá responder.

Por la unidad del pueblo andaluz, por Andalucía, por nuestro presente y nuestro futuro, ahora, más que nunca:

¡¡  Viva Andalucía Libre  !!

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